El alumno arcoiris

francis

En la paleta de colores que representa el alumnado de cualquier academia de inglés existen niños de todas las tonalidades. De hecho, existe un cuestionario conocido como VAT específicamente creado para clasificar a los alumnos según sus particularidades a la hora de aprender. Este los categoriza entre estudiantes visuales, auditivos y cinestéticos. Y luego esta Mauricio, un alumno de nuestra academia de inglés Málaga Lenguas, que se sale del gráfico.

Yo lo acabo de bautizar como el alumno arcoíris, porque es todo color. Desde el primer día lo quería dibujar todo (ya fuera en papel o en la pizarra). Su brazo siempre está levantado y en palabras llanas, podríamos decir que es el alma de la fiesta.

Las obras de teatro que montamos en las clases de inglés son el perfecto escenario para su puesta en escena. Él dirige y transforma todo a su alrededor. Idea suya fue, para hacer que participara todo el mundo en cada actuación, atribuir papeles como el ‘director de obra’ o el ‘encargado de los efectos especiales’. Y así las pasamos, mirando atónitos cómo apila sillas para construir un castillo o mesas para formar fuertes.

Una academia de inglés para niños como Málaga Lenguas combina carga lectiva con divertimento y eso es vital para que chicos como Mauricio desplieguen todo su potencial de aprendizaje. “Mauri, ¿qué haces de pie a mi lado cuando deberías estar sentado con tus compañeros? Es que teacher, se me han olvidado las gafas y no veo de lejos”, y así las pasamos, sin gafas, pero las pasamos.

La forma en la que se involucra es tal que es capaz de hacer su propia versión de cualquier actividad de inglés. “Profe, ¿y si en vez de leer cada uno un párrafo vas diciendo nombres y cambiando de persona a la vez que leemos para que así estemos más atentos?”. Y así empezó, reinventado cosas triviales. ¡A día de hoy me falta libreta para apuntar todo lo que dice!

Uno de sus “oficios” favoritos es el de teaching assistant. Algo así como un ayudante del profesor. Donde cualquier alumno se limitaría a poner notas al pie de la libreta, positivos y negativos, Mauricio llega con esto preparado a clase:

201604181911_0001Nombres de alumnos y puntitos de colores para valoraciones en función del comportamiento. Y pensaran ustedes, muy acertadamente, en las desventajas propias de dicho cargo. Con el tiempo hemos ido puliendo detalles: para evitar favoritismos el teaching assistant propone a dos personas y acuerda con el profesor el próximo ayudante; entiende como deber suyo aclarar cualquier explicación en inglés del profesor en caso de que sus compañeros no la comprendan para aquello de que no se centre única y exclusivamente en evaluarlos; o la existencia de un solo briefing a los treinta minutos de clase para que el resto de la clase no esté constantemente pendiente de cómo está siendo puntuado.

Y dirán, ¿es posible mejorar esa predisposición antes, durante y después de una clase de inglés? Y yo respondo de vuelta: ¿Lo dudaban? La última vez que fue escogido teaching assistant entre otras cosas por su constante colaboración y ayuda a otros compañeros, Mauricio llegó a clase con una bolsa de chucherías. “El primero se llevará siete chucherías, el segundo seis, el tercero cinco, el cuarto cuatro, el quinto tres, el sexto dos, el séptimo una y el último ninguna. ¡Ah! Y cinco para el profe que siempre se porta bien”. Al final de la clase de inglés, entre cambios de caramelos por sabores o colores, todos acabamos comiendo chucherías y contando chistes. Algo muy de Málaga. Y como se pueden imaginar a estas alturas, hasta para eso tiene gracia el alumno arcoiris.

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